08 Futuros
El futuro es un problema de distribución, no solo de capacidad
La AGI no llegaría con un contrato social completo. Lo que siga dependería de quién sea dueño de los sistemas productivos, qué instituciones conserven autoridad, cómo se repartan las ganancias, y si las personas conservan opciones significativas.
Escenarios, no profecías
Ningún conjunto de datos describe la vida después de la AGI, y ninguna evaluación consensuada establece que dicha transición haya ocurrido. Por eso este capítulo funciona de forma distinta a un informe sobre los mercados laborales actuales o el fraude presente. Parte de evidencia sobre instituciones, difusión tecnológica y transiciones económicas anteriores, luego hace explícitos sus supuestos y sigue más de un camino plausible. Una transición de capacidad rápida con propiedad concentrada produce decisiones distintas de una transición más lenta con acceso amplio, incluso si ambas terminan usando sistemas que alguien llama AGI.
Todo artículo orientado al futuro separa un hecho actual de un escenario modelado y de una recomendación editorial. La confianza debería disminuir a medida que crece la cadena de supuestos. El propósito es hacer que las decisiones sean robustas frente a distintos futuros, no hacer que un futuro incognoscible suene resuelto.
Las preguntas que la capacidad por sí sola no puede responder
- Propiedad: ¿quién recibe el ingreso de los sistemas capaces de realizar una proporción creciente del trabajo de valor?
- Poder: ¿pueden las instituciones democráticas supervisar organizaciones cuya capacidad técnica y económica supera la de muchos estados?
- Agencia: ¿qué decisiones deben seguir siendo genuinamente humanas incluso cuando delegarlas resulte más barato o más preciso?
- Acceso: ¿los avances en salud, educación y ciencia llegan a todos o principalmente a quienes ya están en posición de comprarlos?
- Sentido: ¿cómo construyen las personas estatus, propósito y comunidad si el empleo remunerado se vuelve menos central?
Qué significa la supervivencia aquí
Sobrevivir es más que evitar la extinción. Una sociedad puede seguir viva mientras pierde el autogobierno, la independencia económica, la privacidad, la competencia o las razones para que las personas crean que tienen algo en juego en el futuro. Por eso el estándar editorial usado en este capítulo es normativo y exigente: los humanos conservan la capacidad práctica de tomar decisiones consecuentes, cuestionar a las instituciones, compartir las ganancias materiales, cuidarse mutuamente y revisar los sistemas de los que dependen.